Parroquia San José Obrero

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente

Comunidades neocatecumenales

E-mail Imprimir PDF

¿ Qué es el camino neocatecumenal ?

 

El catecumenado es el proceso de preparación para el bautismo. El Camino Neocatecumenal es un programa de formación cristiana, un itinerario de formación católica, un modo de iniciación cristiana y de educación permanente de la fe. El Camino Neocatecumenal no es una asociación, ni un movimiento, ni una congregación religiosa.

El camino neocatecumenal es un movimiento integrado por laicos, nacido en el seno de la Iglesia católica fundado en 1964 por Kiko Argüello y Carmen Hernández. Su objetivo consiste en tratar de vivir en la familia y en la comunidad la experiencia bautismal, actualizada por la catequesis. El papa Juan Pablo II definió este movimiento como un "itinerario de formación católica, válido para la sociedad y los tiempos modernos". Hoy está presente en más de 100 países. Son numerosas las familias en misión y los diversos seminarios Redemptoris Mater, para formar sacerdotes destinados a la evangelización.

Actualmente el equipo catequista fundador, está formado por Kiko Argüello, Carmen Hernández y el padre Mario Pezzi.

 

¿ A quién está dirigido el camino

neocatecumenal?

1.-    El catecumenado para los no bautizados.

2.- El neocatecumenado o catecumenado postbautismal.

3.- En cualquier caso, se trata de una educación permanente de la fe y de un camino de iniciación cristiana, para los alejados de la Iglesia.

Orígenes y breve historia del Camino

neocatecumenal

A principios de los años sesenta, Kiko Argüello, un pintor español, después de una crisis existencial, descubrió en el sufrimiento de los inocentes, el tremendo misterio de Cristo Crucificado, presente en los últimos de la tierra. Esta experiencia le llevó a abandonar todo, y siguiendo las huellas de Charles de Foucault, se fue a vivir entre los pobres de las barracas de « Palomeras Altas », en la periferia de Madrid. Carmen Hernández, licenciada en química y en teología, que había estado en contacto con la renovación del Concilio Vaticano II a través del P. Pedro Farnés Scherer (liturgista) y que, llamada por el Obispo, estaba tratando de formar un grupo para ir a evangelizar a los mineros de Oruro (Bolivia), conoció a Kiko Argüello, e iniciaron su tarea evangelizadora entre las chabolas.

Para la Iglesia, con la Iglesia.- Esta síntesis kerigmática teológico-catequética fue bien acogida por los pobres, que no se defendían ante ella y que respondían con enorme gratitud, constituyendo una comunidad cristiana, donde nació la primera semilla, el primer "grano de mostaza", de lo que hoy vemos como el desarrollo de un gran árbol lleno de frutos. Este germen fue reconocido por el Arzobispo de Madrid, Mons. Casimiro Morcillo, quien, visitando las barracas, constató la acción del Espíritu Santo y lo defendió, lo bendijo y lo reconoció como una acción verdadera del Concilio Vaticano II y mandó llevarlo a las parroquias de Madrid, poniendo como condición que el Párroco estuviese al centro, aprobando “ad experimentum” las novedades litúrgicas necesarias para la iniciación cristiana: palabra, liturgia y comunidad.

De las barracas a las parroquias. Así, el Camino, que había nacido en medio de tantos sufrimientos entre los más pobres, a través de Don Casimiro Morcillo fue llevado a las parroquias. La primera era una parroquia de clase medio-alta. Allí, Kiko, Carmen y algunos hermanos pobres de las barracas, fueron invitados a hablar de la Eucaristía, pues el Párroco había quedado impresionado de la fuerza de la liturgia en las barracas. Más tarde fueron invitados a ir a una parroquia rural de Zamora, en un barrio de agricultores, de gente muy religiosa. De vuelta a Madrid, realizaron otras dos experiencias en la parroquia "Pío XII" - de clase alta - y en Canillejas, en la periferia de los nuevos barrios-dormitorio, para continuar evangelizando en otras parroquias.

Aparece un itinerario.- Frente al desafío con el que se encontraba esta síntesis teológico-catequética llevada por el grupo de las barracas de Madrid, se vio en seguida que en las parroquias muchos usaban las catequesis para "revestirse" aún más, como si se tratase de conferencias para ilustrar la mente y enriquecer la cultura; en definitiva, no como un camino de bajada y de kenosis, en el que hacer morir poco a poco al hombre viejo, para poder ser repletos de la nueva creación en el Espíritu Santo.

De este modo, apareció, poco a poco, la renovación del Bautismo, como camino fundamental para llegar a una fe adulta, capaz de responder al cambio de época que se estaba verificando. Pues en las parroquias, mucha gente que frecuentaba los sacramentos, estaba insuficientemente catequizada e ignoraba en gran parte los contenidos del Bautismo. Abriendo un camino de iniciación cristiana de tipo catecumenal postbautismal, estas personas encontraban la posibilidad de recorrer las etapas del Bautismo que habían recibido de pequeños, naciendo así a una vida nueva.

Reconocimiento del Camino Neocatecumenal.- El 30 de agosto de 1990, el Papa Juan Pablo II, en la carta Ogniqualvolta (AAS-82.90,1513-1515) dirigida a Mons. Paul Josef Cordes, entonces Vice-Presidente del Pontificio Consejo Pro Laicis y delegado "ad personam" para el apostolado de las Comunidades Neocatecumenales, concluía:

“Después de más de veinte años de vida de las Comunidades extendidas por los cinco continentes, teniendo en cuenta la nueva vitalidad que anima a las parroquias, el impulso misionero y los frutos de conversión que resultan del trabajo de los itinerantes, y, últimamente, de la obra de las familias que evangelizan en zonas descristianizadas de Europa y del mundo entero; considerando las vocaciones surgidas de este Camino para la vida religiosa y para el presbiterado, y el nacimiento de Colegios Diocesanos de formación al presbiterado para la nueva evangelización, como el Redemptoris Mater de Roma; (...) reconozco el Camino Neocatecumenal como un itinerario de formación católica, válida para la sociedad y para los tiempos actuales. Deseo, por tanto, que los hermanos en el Episcopado valoren y ayuden, junto con sus presbíteros, esta obra para la nueva evangelización, para que la misma se realice según las líneas propuestas por sus iniciadores, en espíritu de servicio al Ordinario del lugar y de comunión con él, y en el contexto de la unidad de la Iglesia particular con la Iglesia universal. “

El 24 de enero de 1997, en la audiencia concedida a los iniciadores del Camino Neocatecumenal y a los itinerantes, el Santo Padre animó a llevar adelante el trabajo de redacción de un "Estatuto del Camino". Estos estatutos provisionales fueron aprobados por Su Santidad Juan Pablo II el 29.VI.2002.

Los estatutos definitivos fueron aprobados el 13 de junio del 2008.